domingo, 1 de abril de 2012

Propuesta de personaje

Propuestas para un personaje por los estudiantes del 1 nivel de artes escénicas de la Debora Arango

Cuando volvemos a casa

La obra Cuando volvemos a casa fue presentada en homenaje a los secuestrados de Colombia, combinada con un poco de humor y un trágico final, con una trama muy interesante, muestra la realidad de los secuestrados.
Una excelente obra, con un excelente elenco y un excelente director. Fue presentada el 31 de marzo de 2012 en el Teatro Ateneo Porfirio Barba-Jacob en Medellin Colombia.

Una pequeña muestra de mis personajes


Al llegar a casa me recibe con el rostro pintado de blanco; la sonrisa roja dibujada en su cara –una sonrisa que en ocasiones se me antoja tan forzada como mi existencia- pero sonrisa al fin; debajo de los ojos negras manchas, las cejas oscuras delineadas en perfecta curvatura, y sobre su cabeza, ese gorro deforme de color inexistente decorado con una despeinada y vieja pluma de ave de color bermellón. Es Étienne Decroux, un gran actor y mimo francés… y mi único compañero en la vida. No es imprudente, es muy discreto y me escucha sin reproches.
No tiene nada que ver conmigo… aparentemente. Yo soy un tipo rígido, tímido en lo personal, pero duro en lo profesional, incapaz de tener una relación estable, sin familia ni perro que me ladre. A pesar de todo vivo tranquilo conviviendo con el buen Decroux, converso con él, le cuento mis planes y a veces, solo a veces, salgo a la calle, y como el, personifico mi propia pantomima dramática. En esas ocasiones, me hago acompañar de alguna dama, tomamos una copa, bailamos y finjo ser feliz, luego, la noche termina siempre igual: ella, entregándose con la ilusión de un romance infinito. Yo en cambio, satisfaciendo mis deseos reprimidos para escapar en la primera oportunidad prometiendo llamar de nuevo después, aunque no tenga la más mínima intención de hacerlo jamás. A pesar del placer experimentado, en casa termino llorando invariablemente ante mi amigo sintiéndome un canalla, lamentando mi subsistencia vacía.
Al mirar su sonrisa me reconforto, se me acompañado en este valle de lágrimas, comprendo que muchos sufren como yo pero no lo demuestran, se embadurnan la faz con betún blanco y se dibujan una gran sonrisa como armadura para salir a combatir el mundo, pero por dentro están llorando, su corazón, su corazón está sufriendo. Mi amigo además de mimo es  un profeta cuya imagen termina siendo el reflejo de uno mismo ¡cuánta complicación!
 A veces intento aferrarme a los sueños, regreso a aquellos días de gloria infinita junto a mí siempre adorada Estela a la que nunca logre decirle cuanto la amaba y por lo tanto termino en brazos de otro que jamás la querrá como yo, pero no permaneció mudo y supo hablar a tiempo. Y me hago a la idea de que a pesar de la economía mundial, y la capa de ozono, del mundo flaco a consecuencia de nuestros excesos y los gobernantes gordos de tanto exprimir a los contribuyentes crédulos, se puede llegar a ser aunque sea un poquito feliz. Aunque uno se sepa solo, sin familia aparente, a pesar de que esos amigos con sus intimas lealtades, y ninguna otra mujer logre ocupar el lugar de Estela en mi mente o en mi corazón – habrá alguna por ahí- me digo animosamente en esas ocasiones, pero lo cierto es que si existe, no vivirá en este país, porque no logro encontrarla.
Al único que encuentro es a mi buen Decroux. No sé si estaré volviéndome un poco más loco que de costumbre pero admiro su madurez debajo de la careta tan nívea como falsa y esa manera de hacer real lo irreal tan solo con el énfasis de sus ademanes y movimientos. Mi corazón acalla a mi razón para que no me deje pensar, mas, no siempre gana. Hay momentos, pequeños y casi impredecibles, segundos de lucidez, en que una voz en mi interior me que el amigo es una falacia pues Decroux murió hace 19 años y por lo tanto no puede sostener mi vida.
Intento no escucharla, no debo, no puedo hacerlo. El mimo de ese gran afiche que corona la sala en casa vive porque yo lo mantengo vivo, es mi mejor amigo aunque él nunca me haya conocido en vida, mi única compañía y si pudiera, si tan solo dejara de ser tan cobarde, asesinaría a mi razón sin piedad para que no me torture más con su trágica realidad.

Un tanto de mi arte


Desde abajo para girar nuestro mundo


Desde abajo para girar nuestro mundo.
Para que solo tu y yo podamos acceder a el
de una manera diferente a todas.
Para que solo tu y yo
podamos tener una perspectiva diferente de las cosas,
y entendernos a nuestra manera.
Desde abajo para girar nuestro mundo
y hacer de nosotros,
de nuestro amor único e irrepetible.

Cielo boca abajo

No
el cielo no se tiende
como un paciente
anestesiado
sobre la mesa
El paciente
en su camilla
anestesiado de sí mismo
no mira al cielo
espera
el corte
el bisturí
que haga saltar al potro de su infancia
y las canciones natales que volverán
con las agujas hipodérmicas.
Dimaris Calderon